Nacionales 13/02/2026
Nuevos hallazgos
Al compositor Giuseppe Verdi se le atribuye una famosa frase: "El café es un bálsamo para el corazón y el espíritu". Ahora, según expertos, se le puede agregar que es un remedio, un posible alivio al deterioro cognitivo. Esto se debe a que un nuevo estudio compartió que beber de dos a tres tazas de café o té al día reduce el riesgo de demencia y preserva la función cerebral.Así lo indica un nuevo estudio publicado en la revista científica JAMA, basado en el seguimiento de más de 130.000 personas durante décadas. No obstante, el efecto observado es bastante modesto y debe ser acompañado con un estilo de vida que acompañe la infusión que más se disfrute.
La investigación fue dirigida por especialistas de Mass General Brigham, la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y el Instituto Broad del MIT y Harvard. Los datos provienen del Estudio de Salud de Enfermeras y del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud, dos de los registros epidemiológicos más extensos del mundo.
Café. La Anmat prohibió 7 cafés de marcas diferentes (Freepik)
Tanto el café como el té son reconocidos por sus propiedades a la hora de beberlos. De acuerdo a los especialistas, ambas infusiones contienen compuestos bioactivos, como polifenoles y cafeína, que se asocian con efectos neuroprotectores. Estos componentes podrían reducir la inflamación y el daño celular, además de contribuir a preservar la función cerebral.
Café, té y prevención de la demencia
El estudio analizó a 131.821 participantes seguidos durante hasta 43 años. A lo largo de ese período, 11.033 personas desarrollaron demencia. Los investigadores compararon patrones de consumo de café con cafeína, té y café descafeinado con distintos indicadores de salud cognitiva.
Tanto hombres como mujeres que consumían más café con cafeína presentaron:
Un 18 % menos de riesgo de demencia respecto de quienes bebían poco o nada.
También mostraron una menor prevalencia de deterioro cognitivo subjetivo: 7,8 % frente a 9,5 %.
En algunas mediciones, además, obtuvieron mejores resultados en pruebas objetivas de función cognitiva general.
Los beneficios más claros se observaron en quienes bebían dos a tres tazas de café con cafeína o una a dos tazas de té por día. En cambio, el café descafeinado no mostró los mismos efectos, lo que sugiere que la cafeína podría ser el componente clave detrás de la protección observada.
Según Daniel Wang, autor principal del estudio e investigador asociado de la División Channing de Medicina de Redes del Hospital General Brigham de Massachusetts, el café podría ser una intervención dietaria prometedora por tratarse de un consumo cotidiano y accesible. Sin embargo, aclaró que "el tamaño del efecto es pequeño" y que existen múltiples formas de proteger la función cognitiva con el envejecimiento.
Un trabajo con seguimiento de 40 años
El trabajo se apoya en bases de datos construidas durante más de cuatro décadas, con evaluaciones repetidas de dieta, deterioro cognitivo subjetivo, función cognitiva objetiva y diagnósticos de demencia. Ese seguimiento prolongado permitió captar patrones de consumo a largo plazo, una limitación frecuente en investigaciones previas.
El estudio enfatiza la importancia de la prevención temprana, ya que los tratamientos disponibles para la demencia ofrecen beneficios limitados una vez que aparecen los síntomas. En ese contexto, la dieta y los hábitos cotidianos se consolidan como un área central de investigación.
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