3 de marzo de 2026

Opinión 03/03/2026

Educación y ¿Trabajo?

Por Luis Darío Nagore

En el discurso inaugural del ciclo legislativo, dado por nuestro Presidente, economista auto postulado para el premio Nobel, dejó claro que poco le interesa el sistema productivo industrial, y se centra en el derrame de mano obra que puedan hacer la minería, la energía, el petróleo y derivados, la producción agro ganadera y el desarrollo de la Economía del Conocimiento (desarrollo del Software).

Según estadísticas oficiales desde noviembre de 2023 hasta noviembre de 2025, se perdieron 270.000 puestos de trabajo, donde 70.000 eran empleos estatales y 200.000 eran empleos privados. Que los estados se desprendan de personas cuyas funciones a veces cuesta identificar, no está mal, porque algunos de esos cargos no eran ocupados por personas con formación específica sino por compromisos políticos, ideológicos y de otros tipos. Esta situación incluye los tres niveles de gobiernos. Sin embargo, lo preocupante son las otras pérdidas de puestos de trabajo, del sector privado, en donde 22.000 empresas cerraron. Supongamos que el 50% de esas empresas eran prebendarías del estado o estaban "entongadas" con él.

Hablar del otro 50% asusta, estamos hablando de 100.000 familias que se quedaron si sus ingresos.

Uno de los dichos de nuestro Presidente es que las empresas deben ser competitivas para que los productos que ofrecen estén a precios asequibles como los importados. Meta difícil de alcanzar porque el sistema impositivo en nuestro país no ayuda a la competitividad deseada.

A veces, a quienes vivimos en el interior nos parece que todo esto es lejano, y que no nos afectará aquí, en nuestro terruño.

Supongamos que en nuestra ciudad cierra una planta industrial, que es la que más demanda mano de obra, y está establecida desde hace más de 30 años, y se va a producir a otro lado, por ejemplo, Paraguay, ¿le vamos a decir que no puede irse, que tiene responsabilidad social, que mucha gente quedará sin trabajo?. Otro ejemplo real, una pequeña empresa metalmecánica producía en Saladillo implementos tecnológicos para la industria automotriz; que vendía a compañías importantes del mercado. Al cambiar un régimen de retenciones, sus productos fueron sustituidos por productos chinos, obligando a nuestro productor "reinventarse" como decenas de veces tuvo que hacerlo, para mantener sus pocos puestos de trabajo.

Las empresas, invierten para ganar y si nadie garantiza mantener su rentabilidad, entonces ellas dejarán de tener interés en permanecer.

Para los que están, fanáticamente, identificados con el modelo económico en vigencia, les recuerdo, a aquellos bien formados en economía y deficiente formación en Historia Argentina, que lo que proponen como solución es la vieja "ley de la Oferta y la Demanda". ¡Es la Economía estúpido!, decía un cartel en la oficina de Bill Clinton.

Esta situación ya se vivió en la época del desterrado del peronismo, presidente Carlos Menem, cuando al finalizar su gobierno la Argentina, tenía uno de los números más grande de la desocupación de la historia de nuestro país.

Es decir, un país para pocos, sobre todo para aquellos que han heredado el capital y no lo han formado con su propio esfuerzo.

Ahora, desocupación implica mayor cantidad de autos de alta gama con música a todo volumen con jóvenes desconocidos ofreciendo "productos".

Sin posibilidades de trabajo para los jóvenes estamos convirtiendo el futuro de nuestras ciudades en el "gran Rosario", y lo peor que el camino conduce a una sociedad Mexicana, donde el esquema de gobierno está basado en los carteles de la droga.

Y ¿dónde juega la educación en todo esto? Durante el gobierno de Menem nació el famoso Polimodal, ideado para un país como el actual, un "país de servicios" y no un "país de producción"; eso trasciende en la nueva Ley de Educación que propone el Gobierno actual y que se discutirá prontamente en el Congreso. Seguramente la pregunta que se hace el Gobierno es ¿para qué invertir en formación de adolescentes y jóvenes en áreas tecnológicas, si solo van a servir para atender un teléfono (en el mejor de los casos)?.

Supongamos que la interpretación económica de que los núcleos de desarrollo como la minería, la energía, etc., derramarán mano de obra ¿Cuál sería el rol de las ciudades como la nuestra? ¿Una ciudad supeditada a los avatares de la producción agrícola? Pareciera que los números puestos indican que esta última sería la más atinada al modelo económico nacional; pero el derrame de este tipo de producción ¿alcanza para insumir la oferta de mano de obra?

Hace 50 años la población rural era de aproximadamente el 15% de la población, hoy solo es el 7%. No es que el empresariado rural sea malo, la tecnologización agraria hace innecesaria la existencia de personas en las zonas rurales, y el avance de los distintos sistemas productivos como la siembra directa y otros, disminuyen la carga de trabajo sobre este tipo de actividad.

Entonces ¿qué estoy proponiendo? ¿Volver al viejo sistema estado-gobierno del Kirchnerismo, que solo sirvió para generar inmensos "estados" improductivos, con ñoquis en todos los niveles?

No. Son necesarios cambios para tener un país competitivo, en donde el rol del estado se circunscriba a atender la Salud, la Educación y la Seguridad. Todo lo demás puede cambiarse; pero no podemos decirle a un jubilado que aportó toda su vida, y no es un jubilado declarado por decreto, que gana 400.000 pesos por mes "que aguante, que este país en cinco años va a ser irreconocible".

Luis Darío Nagore


Copyright © 2015 | La Síntesis - El primer diario digital de Saladillo