1 de marzo de 2024

Editorial 08/11/2012

Llega el 9N

Miles de personas se manifestarán en calles y plazas a partir de las 20:00 de hoy. La convocatoria a “cacerolear” es variopinta y, en muchos casos, ocultará intenciones que no son las esgrimidas o escritas en volantes y en las redes sociales. Dirigentes sociales, políticos, gremiales, religiosos y hasta institucionales han remarcado su fervoroso apoyo a esta manera de protestar.

También en nuestra ciudad se llama a concentrar en la plaza principal, frente al Municipio.
El concepto que engloba a esta convocatoria es anti-político. Por ello es notable que adhieran dirigentes, precisamente, políticos que abandonan cualquier pertenencia partidaria para sumarse a esta manifestación claramente antigubernamental.
La llamada “re-re” es un slogan de los utilizados. Sin mucho sentido ya que, en la práctica, la posibilidad de una reforma constitucional es de incumbencia legislativa y depende, concretamente, de la voluntad popular. Más allá de las decenas de miles de personas que se manifiesten, lo que suceda sucederá a partir de diciembre de 2013.
El gobierno no tuvo ni tiene la mayoría que necesita en ambas cámaras del Congreso Nacional para habilitar cualquier modificación a la Carta Magna. Y no lo ha planteado con seriedad en ningún momento.
Hoy se unirán la ultraderecha más reaccionaria con sectores de los más beneficiados económicamente en los últimos años, muchos de ellos votantes de Cristina Kirchner en el pasado turno electoral. Se unirán sindicalistas con un sector de la clase media, media-alta y alta, que los aborrece. Y habrá trabajadores, habrá profesionales y docentes junto a representantes de los fragmentos más concentrados de la economía del país.
Las redes sociales están inundadas de mensajes de todo tipo, algunos con imágenes grotescas que muestran cadenas dictatoriales a romper, hablan de esclavitud y otras yerbas, muy alejadas de la realidad.
Es de una necedad absoluta seguir observando nuestra vida cotidiana en dos colores porque así no transcurren nuestros días.
Quienes asistirán y quienes no asistirán, antes y después, viven mezclados y hasta mimetizados en el paisaje.
No se puede subestimar ni maltratar con chicanas sin sentido a los asistentes a esta convocatoria.
El debate ideológico puede y debe profundizarse.
Quien esto firma puede hasta coincidir con alguna de las cuestiones planteadas por esta “oposición” amorfa.
No coincide con la forma ya que la manera de discutir es política y por los canales previstos.
No hay manera de coincidir con quienes alimentan la anti-política y, en la mayoría de los casos, rehúyen los debates.
No hay forma de coincidir y juntarse en la calle para gritar consignas dictadas.
Es bueno y hasta útil no coincidir y hacerlo sin fanatismo, dogmatismo o resentimiento.
Por todo, importará mucho más el 9N que hoy.
Porque el 9N, todos quienes hoy se manifiesten deberán buscar y encontrar a alguien que los represente ya que aún y al parecer no lo han hallado.
Dos cacerolazos pueden ser la medida. En paz, de manera racional y sin agresividad ni violencia. Está bien.
Después tienen que probar con el utensilio de madera con forma de caja, la urna. No hay otra manera. (AVG)

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