2 de marzo de 2024

Editorial 27/09/2012

Panorama | Antes de que sea tarde

Mientras muchas discusiones públicas son de escasísimo vuelo, varios temas son realmente importantes y, sin embargo, son minimizados por diversos actores públicos.

Fue importante la convocatoria iniciada en un proyecto de los concejales Vladimir Wuiovich y Viviana Rodríguez, del bloque de la UCR, que permitió escuchar las distintas opiniones sobre el proyecto que impulsa el voto de jóvenes a partir de los 16 años. Se escucharon muchas voces sobre un tema cuya definición no era vinculante pero que importa a la hora de debatir, intercambiar o argumentar a favor o en contra del proyecto. El recinto del Concejo Deliberante, casi siempre vacío de voces nuevas, se pobló de opiniones, un hecho alentador que permite vislumbrar más participación, más militancia y más fundamentos a la hora de debatir y “hacer” política.
Otro hecho para destacar fue la “movida” realizada en Cazón, la que desembocó en la Expo Vivero 2012, muestra que concitó la atención de muchísima gente. Comerciantes del rubro y público, moldearon un buen resultado. La ausencia de un stand del Vivero Municipal de Cazón es hasta motivo de conversaciones e intercambio de dimes y diretes. Propio del “chiquitaje” al que tantos están habituados, es sólo un mamarracho más de la gestión municipal. No hay un solo motivo serio para justificar una actitud mezquina a la que son tan afectos muchos, demasiados, representantes de la clase política sin distingos.
El ninguneo de la participación en eventos organizados por tal o cual se mide con la vara de los “colores” políticos. Inmensa estupidez de la que la comunidad, afortunadamente, va tomando nota.
Así, Carlos Gorosito va asistiendo, casi por obligación, a las actividades institucionales que viene organizando el diputado Walter Abarca, a través de la Fundación Soñar Argentina con la activa participación, en muchas oportunidades, de jóvenes de la agrupación La Cámpora.
Es tan así como es muy difícil observar a dirigentes opositores en actos oficiales.
Y el “chiquitaje” se sigue nutriendo, de un lado y de otro, con reuniones nunca realizadas o convocadas en horarios ridículos; con delirios de persecución para desentrañar si las notas surgidas desde el área de Obras Sanitarias, en conflicto con el Municipio, tienen contenido político o si hay algún “chichipío” (*), de adentro y de afuera, detrás y fogoneando; “chiquitaje” que se traduce en una reunión del Ejecutivo con miembros de la dirección del Sindicato de Trabajadores Municipales encabezados por José Luis Caballieri que fue criticado con aspereza por uno de los líderes de la protesta, Atilio Dadone; infantilismo que ataca por el lado del “chusmerío” barato y que dejará de serlo cuando el bloque de la Unión Cívica Radical estalle y vuele por los aires en el mismísimo Concejo Deliberante.
Esto no es nuevo. La alcahuetería y la obsecuencia que anida en algunos dirigentes y concejales (no es patrimonio de la UCR), en esta última oportunidad, sí tiene que ver con el bloque oficialista. Y con otro funcionario que está en la cresta de la ola en un mar que anuncia tempestad cercana: Carlos Quiroga.
Y este es el centro de este análisis en mitad de la semana.
Luego del hecho protagonizado por el Director de Tránsito y una camioneta del área, en una colisión en la que un joven resultara con lesiones, tras impactar al vehículo afectado a control vehicular con su moto, se desataron variados acontecimientos.
Así, algún intercambio de opiniones en el seno del bloque oficialista, el martes por la noche, rápidamente llegó a oídos del Director de Tránsito. El tema fue tratado y hubo opiniones, una de ellas la de Vladimir Wuiovich. A las pocas horas, Quiroga había sido anoticiado, vía traducción del concejal Carlos Deschamps de los dichos del ex secretario de Gobierno. Y claro, la comunicación entre Quiroga y Wuiovich no se hizo esperar, con aclaraciones sobre el suceso.
Una manifestación contra el responsable de Tránsito fue convocada y se realizó frente al Municipio. Y hoy habrá otra. Algunos quieren subir la apuesta y fogonean marchas y contramarchas sin descartar la violencia como no la descartaron en la ocasión pasada.
Cuando se logre considerar acertadamente qué es lo importante y qué lo aleatorio. Cuando se deje de perder el tiempo en cuestiones menores, en derechos de autor, en presencias o ausencias o en la búsqueda constante de culpables y conspiradores, quizás se pueda trabajar en la profundidad de los problemas y se los pueda “atacar” desde todos los frentes necesarios. Antes de que sea tarde.

(*) Chichipío: tonto, bobo, estúpido.

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