27 de mayo de 2024

Editorial 03/11/2013

PANORAMA | Frentes, para la victoria y para la derrota | Por Alberto Víctor García

LA DERROTA: En unos días decantaron las lágrimas. Que las hubo de alegría y de tristeza, como sucede, habitualmente, tras un acto electoral donde se pusieron en juego elementos políticos de importancia. El comité de la Unión Cívica Radical, el local del Frente Renovador y el Centro Cultural Néstor Kirchner, mostraron los distintos rostros tras una jornada de nervios contenidos y tensión indisimulada.

Tras el rápido conocimiento de resultados irreversibles el intendente Carlos Gorosito asumió la responsabilidad de la derrota. “Cuando se gana todos son los padres del triunfo. Cuando hay una derrota nadie quiere ser el padre. Y aquí, en Saladillo si a alguien le tienen que echar la culpa de la derrota de la UCR no la busquen en ningún otro lado, búsquenla en Carlos Antonio Gorosito, que consagró su vida a la política y a Saladillo y lo va a seguir haciendo". No le faltan razones al jefe Comunal. La sucesión de errores cometidos a lo largo del tiempo, se pagan, también en las urnas. Los caprichos, también. Esos son datos que exceden a la dirigencia política en su conjunto. Nadie es inmortal así como nadie perdura por siempre en el triunfo. Negar la realidad nunca fue un buen consejo como no lo es no escuchar e imponer condiciones a propios y extraños. Y, además, tantas veces, escudarse en la obsecuencia y padecer constantes delirios de persecución, ameritan un análisis más profundo del Lord Mayor y de varios de quienes son sus “consejeros” o “informadores”. El domingo dedicó un párrafo para los medios de comunicación y, superficialmente, los eximió de “culpas” en esa derrota aunque, posteriormente, cambió su postura. Pero no es lo que realmente piensan, en su fuero íntimo, él mismo, muchos de quienes lo rodean, concejales, dirigentes y funcionarios. Hoy parece haberse desatado alguna “cruzada” en detrimento de algunos medios y de algunos de quienes opinan.
Siempre la sospecha sobre dobleces, dinero y corrupción. Siempre la sospecha de que alguien juega para destruir o critica sobornado. O realiza constantes operaciones de prensa. Hay sobrados ejemplos y mucha susceptibilidad. Que no se nota demasiado a la hora de “aconsejar” a algunos jóvenes sobre las bondades de algunas consignas, cánticos o propalación de mentiras en video. La autocrítica, hasta el momento, parece no ser un buen consejo.
Y así no se construye ni se defienden gestiones. Con obsecuencia, alcahuetería, delirios y calentándole los oídos a los jóvenes, no se construye nada. Este es un ejemplo válido para multiplicar por cien o por mil. De todos se desprende una subestimación del votante. Como lo fue hablar de un pacto Lissalde-Lenzi para favorecer el corte de la boleta de Wallace. Una supina estupidez y un reflejo de cómo se valoriza la inteligencia de los votantes. Las boletas ya estaban cortadas por los electores. Quedó claro, en principio que con cenas masivas, con ‘putas y coroneles’ y con subestimaciones no se consiguen triunfos electorales. La elección del primer candidato, no obvia nada de lo expresado. Ingresará en el terreno del debate para salir rápidamente del mismo. Los hechos están consumados y todos los planteos fueron para la tribuna, algo que demuestra la falta absoluta de oposición interna, o toma de decisiones o definiciones concretas por parte de quienes no estuvieron de acuerdo con la figura de Claudio Massaccesi. Muchos, muchísimos hablaron por lo bajo del tema, de mejores y peores. En la práctica, Carlos Gorosito, como es habitual y permanente, tomó la decisión y condujo el barco, sin planteos visibles, hacia el 27 de octubre. Y así fue. Cómo no tentarse entonces, como tantos lo hicieron, analizando resultados rápidamente, para expresar que lo sucedido el domingo 27 marca un “fin de ciclo”. Afirmarlo sería temerario porque no es un campeonato o un equipo de fútbol con un DT en la cuerda floja. Es política y ni allá ni aquí hay “fin de ciclo”, hoy. Habrá debates y discusiones en el seno de la UCR, con seguridad. Ayudará al análisis de esta dura derrota y la visualización del año 2015 como desafío. Ahora, con otra interna de por medio, claro. La tela para cortar, entonces, es muchísima y los factores determinantes de un colapso electoral, demasiados. Dejar la soberbia (y el odio, en muchos casos) será una de las cuestiones a tener en cuenta. Como en tantos otros temas, no se puede ni se debe generalizar.

LA VICTORIA: el Frente para la Victoria obtuvo el triunfo y el doctor Jorge Lenzi emergió como el candidato elegido por la mayoría de los votantes. Su elección responde a varias cuestiones en momentos en que la misma agrupación política fue derrotada en la provincia de Buenos Aires por el Frente Renovador para dejar paso a un proceso de pases de facturas entre dirigentes bonaerenses. Ese no será el mejor camino. Sería importante mirar hacia adentro y reconocer los errores para estudiar el por qué de estos resultados que indican que quienes definen son aquellos que emiten su voto, cortan la boleta de acuerdo a su íntima convicción y no requieren de padres salvadores que les entreguen una papeleta entera o cortada. La tarea por delante será ardua. El entramado y la conformación de “Unidos y Organizados” requerirá fortalecer la estructura y, lo tantas veces expresado, la construcción política local. Hizo una campaña prolija para las PASO y eso abrió una brecha, marcó un rumbo. La figura de Lenzi cruzó el mapa político y recogió adhesiones de todos los sectores. Por eso es un error remarcar el fenómeno del peronismo como factor fundamental. Nada más alejado de la realidad política local durante décadas. Ese llamado “peronismo” votó a los cuatro candidatos locales que se presentaron y alguien, quizás pueda explicar qué es lo que eso significa. ¿Por qué los “peronistas” (y muchos de los llamados “radicales”, también), sin que haya exclusividades, votaron a Sofietto, a Massaccesi, a Wallace y a Lenzi? Para el “kirchnerismo” y no para el “peronismo”, entonces, la construcción de un proyecto local es un objetivo y dependerá de la cantidad y calidad de aportantes al mismo. Porque eso, al parecer, es lo que plantea el candidato triunfante. Terminado el justificado festejo distrital, habrá mucho por hacer, mucho por corregir, mucho por pensar y mucho por evitar. La juventud tuvo un rol protagónico, no menor. El trabajo en los barrios y en el interior fue intenso. Conservar la “cosecha” no será fácil y ello implicará dejar de lado frases grandilocuentes y revisar en profundidad cada paso, cada discurso, cada frase y cada justificación sin fundamento. Tendrán que analizar, seriamente, el triunfo local y las derrotas, en la Sección y en la Provincia. El festejo y el bullicio hasta se permiten alguna desprolijidad y la aparición, cómo no, de los “lenzistas” de la primera hora. Después, debería ser la racionalidad la que se coloque por sobre todo lo demás. No va a ser fácil dejar de lado lo más vetusto de la política que todavía se asoma, rasgos de caudillismo, vestigios de verticalismo, soldados de ningún ejército, generales y coroneles que ya no están y marchas que sectarizan. No será fácil pero hablará de la seriedad de algún proyecto aglutinador, no excluyente y horizontal. Como en todas las fuerzas políticas, hay “buena madera” y aparece un liderazgo como nunca antes lo hubo. Sólo de la inteligencia de los dirigentes, de la capacidad militante, de las ideas y las posibilidades surgirán, desde este sector, los trazos de un posible modelo para Saladillo. El Frente para la Victoria ganó una importante elección y consolida lógicas expectativas. La comprensión de la realidad, el mayor conocimiento, la visión del conjunto y la humildad, serán parte del futuro. No es como nunca lo fue, una cuestión de “tibios” o “duros”. Es pura política. Queda tiempo para otros análisis, para lo ocurrido con una fuerza nueva en la arena política con muchos actores ya conocidos. La irrupción del “massismo”, como ráfaga, también modifica, y mucho, el mapa local. Y preanuncia una nueva etapa hacia el 2015. Será otro capítulo, al igual que el referido a los jóvenes y su incursión en la militancia, otro fenómeno novedoso que se agrega, a la hora de pasar por el tamiz nuestra realidad. Y, cómo no, la situación planteada en el Consejo y en el Concejo y la presidencia de ambos cuerpos desde el 10 de diciembre. “Sordos ruidos oír se dejan”. Las tentaciones y los convites están a la orden del día. Ojalá primen la racionalidad y la calma. No se puede vivir constantemente en medio de la tempestad.

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