16 de junio de 2024

Editorial 18/12/2013

PANORAMA | Milani

Me enojé con Raúl Alfonsín el 10 de diciembre de 1983. Por una cuestión muy personal, familiar, íntima y trágica. Ese día, Raúl sabía, Reynaldo Bignone debía salir de la Casa Rosada, detenido e incomunicado.

El último presidente de facto debía entregarle la banda presidencial y someterse a la Justicia que ya había definido su detención. Alfonsín no aceptó esa alternativa y su asunción fue una fiesta completa. Luego, en enero de 1984, el último dictador del Proceso que aún vive, fue detenido y pasó unos meses en prisión. Luego, la situación militar, los juicios a las Juntas, la obediencia debida y el Punto Final, lo liberaron. Hoy está en prisión y en el proceso del juicio por la desaparición de Luis Steimberg y Luis García, mi hermano.
Hoy puedo comprender a Raúl Alfonsín y aquella realidad de tres décadas atrás. No lo justificaré pero puedo elaborar aquel tiempo de otra manera. Y recordar ese tiempo y el anterior.
Por ejemplo, afirmar, porque así fue comprobado, que mi hermano fue secuestrado por un “Grupo de Tareas” que operaba dentro del Colegio Militar de la Nación, donde tenientes y subtenientes del Ejército Argentino a las órdenes del por entonces coronel Reynaldo Bignone, secuestraban y desaparecían, como en los casos referidos, a soldados que cumplían con el servicio militar obligatorio por aquellos años. Todo ello quedó demostrado judicialmente y todo ello me trae a estos días donde se debate, se debatió y se aprobó el pliego del hoy Teniente general César Milani como Jefe del Ejército.
Milani fue denunciado por la Agrupación de Madres de Plaza de Mayo de La Rioja y se lo acusa en la causa de la desaparición del soldado Alberto Ledo, en esa provincia. En ese sentido y en el debate parlamentario, el senador Miguel Pichetto, del Frente para la Victoria, hizo mención concreta a la edad de Milani cuando sucedieron los hechos cuestionados. “Milani tenía sólo 19 años cuando desapareció el soldado Ledo”, expresó el Senador.
Me interesa muy poco la edad de Milani en 1976, sabiendo que muchos de los que secuestraron a mi hermano Luis, tenían la misma edad que él o un poco más.
Entonces, luego de una serie de denuncias, si como afirma el Centro de Estudios Legales y Sociales "Milani solicitó al CELS formular un descargo ante la impugnación, por lo que el organismo le envió un cuestionario con los puntos que consideró necesarios sean aclarados respecto a su rol dentro del aparato represivo del terrorismo de Estado y las respuestas de Milani no disipan el cuestionamiento anterior, por el contrario, agregan elementos que hacen inconveniente su ascenso y su permanencia como jefe de Estado Mayor del Ejército”.
Entonces, si existen resoluciones judiciales con el carácter de cosa juzgada y las declaraciones de Milani son contradictorias, pienso que la situación ameritaba el rechazo de su pliego hasta tanto su situación ante la Justicia quede definitivamente aclarada.
Quien esto firma no coincide con la decisión del Senado de la Nación y, menos, con algunas de las argumentaciones esgrimidas por los senadores oficialistas.
Como sucedió con muchos de quienes fueron partícipes de atrocidades, asesinatos y crímenes, la Justicia deberá aclarar de manera fehaciente cuáles fueron las responsabilidades de quien hoy es el Jefe del Ejército argentino.
Alberto Víctor García

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