27 de febrero de 2024

Editorial 12/12/2013

PANORAMA POLÍTICO | De vuelo muy bajo y alejados de la política

Con un escenario destinado a minimizar la derrota electoral del 27 de octubre pasado se desarrolló la Sesión preparatoria en el Concejo Deliberante. La UCR capitalizó la despedida de cinco concejales que, como diría Mario Benedetti, “somos ‘muchos’ más que dos” y llenó el espacio de un fingido pero "suficiente" equilibrio.

Claro que hubo emociones sinceras en muchos de los discursos de los ediles que dejaron el HCD pero tantas palabras prolongaron la espera del momento decisivo de la noche. Otra vez el intendente Carlos Gorosito brindó un discurso conciliador y, como pocas veces, hasta eludió el auto-elogio cuando recordó a Raúl Alfonsín, a Alejandro “Titán” Armendáriz y a Néstor Kirchner. Habló de los accidentes de los dos radicales, su recuperación y la vocación política y de servicio de los tres dirigentes fallecidos. Las “barras” hicieron lo suyo con respeto, salvo algunos gritos destemplados y desubicados que salieron de ambos lados del recinto. Fueron una mínima excepción en una noche en la que se recordó la vigencia de tres décadas de democracia. Hay que pasar entonces a la pelea de fondo.
A la hora de “votar”, las argumentaciones puestas de manifiesto por algunos concejales tienen que ver con la irrealidad política más absoluta. Hasta suenan absurdos algunos de los conceptos vertidos. Se pueden analizar algunos para ir observando el movimiento en este nuevo Concejo que nació con nervios y alteraciones. Quizás, el más tranquilo en el recinto fue el perro, cruza con collie, que descansó plácidamente y pareció un poco asustado sólo cuando el ruido de aplausos, ovaciones, cánticos y bombos era atronador.
Ahora bien, pedirle a la concejal Marta Macchi conceptos de profundidad a la hora de emitir un voto para la elección de la máxima autoridad del Cuerpo, aparece como demasiado. Por ello sus “amores compartidos” entre el doctor Jorge Lenzi, la doctora Alejandra Lordén y, en menor medida, con su compañero de bloque doctor Gabriel Destro hasta pudieran ser considerados como normales pero, no por ello, a mucha distancia de la política.
El voto de Analía Maidana junto al bloque de la UCR apareció como una mezcla de rencillas, “facturas” impagas, broncas personales, especulaciones, acuerdos y gran cantidad de factores exógenos, nada que ver con una postura ideológica que nadie puede reclamar como de pertenencia a un espacio político determinado. Política, cero. Allí, fueron las profundas e irreconciliables diferencias políticas y personales entre Ricardo Lissalde y Patricio López Mancinelli las que afloraron en primera instancia. Y se sumó, claro, alguna “manito” traviesa del oficialismo, algo que le permite, hoy, contar con un poco más de tranquilidad.
Aclarado ello se puede pasar entonces a las afirmaciones de quienes sí cuentan con sobrada experiencia, dentro y fuera del Concejo Deliberante como para no darse cuenta de lo que está sucediendo. Y allí están los casos del profesor Roberto Rinaldi y de Vladimir Wuiovich, a la postre, presidentes de dos bloques dentro del nuevo HCD. El argumento de Rinaldi para emitir su voto a favor de Gabriel Destro es cercano a lo inexplicable. “Apoyo a quien más bancas tiene” (en la oposición), algo que, al final de la noche tampoco fue cierto. En lugar de ubicar un fundamento político propio, descreyó hasta de su voluntad o de su fortaleza política como para proclamarse como candidato o tratar de “leer” apropiadamente qué sucede. Lejísimos, entonces, de la realidad política.
Wuiovich, con la capacidad que se le reconoce y teniendo en sus manos las definiciones de quiénes ocuparían las vicepresidencias primera y segunda, optó por aliarse con el Frente Renovador, dejando con las “manos vacías” a quienes fueron los vencedores de la última elección. Los argumentos para defender su postura se trasladaron a otros ámbitos y dejaron de lado el paisaje local, abandonando la política y apoyando junto al bloque de la UCR, al concejal más joven del Concejo.
En definitiva, el Frente para la Victoria, claro triunfador del 27 de octubre, se quedó sin nada. La UCR, derrotada por amplio margen se quedó con todo y hasta se dio el lujo de asegurar que primará el consenso. Todavía, nadie se dio cuenta de lo que ello significa. Hay que repetir conceptos de la última nota. La UCR debe "leer" mejor. Y como quedó dicho, debiera analizar también el 2015. El resto también deberá “mirar” que mucho de lo sucedido anoche tuvo su origen en 2007, en 2009 y siguió en 2011. Ya que hay responsabilidad concreta del Frente para la Victoria que, vale decir, reaccionó y se rearmó políticamente en la última elección. Pero las bancas de Rinaldi y Maidana no vinieron del espacio o de algún planeta lejano. Alguien las definió en su momento. Y quien las definió, quienes las definieron, también son responsables de esta realidad. Las miradas de corto plazo no sirven. A esta altura, muchachos, deberían aprender a hacer política en serio.
Por último, escuetas declaraciones que muestran estados de ánimo y pensamientos. El doctor Jorge Lenzi fue elocuente a la hora del balance: “En un momento pensé que también se quedaban con la presidencia del bloque del Frente para la Victoria”. Y una de las concejales que dejó su banca tiempo atrás y ayer fue despedida, Beatriz Dalmazzo, escueta y lacónica, había afirmado en un corto discurso que “yo no hablo mucho pero pienso”. Cuando todo había finalizado, expresó de manera lapidaria: “Esto es un mamarracho”. No más palabras.

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